Grupo de meditación y Desarrollo Humano
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Conciencia, conocimiento y desarrollo armonico
Mandalas
Los mandalas se encuentran entre los más conocidos iconos budistas del mundo y
constituyen tesoros artísticos de esa centenaria tradición.
Son, simultáneamente, ejemplo de expresión artística y medio de espiritualidad de la
comunidad budista.
El estilo y significado específico de cada mandala se explica según la época y la comunidad
que lo realiza. Pero todos tienen algo en común: muestran un orden circular con un centro
definido.
Como iconos sagrados del budismo, pretenden recordar al espectador de la santidad del
Universo y del potencial espiritual del ser humano.
¿Que finalidad tiene un mandala?
En el mundo tibetano, los mandalas se usan para decorar y santificar templos y hogares; en
ritos de iniciación para monjes y gobernantes; y como el foco de visualización del clero y de
adoración por los feligreses, así como para fines funerarios, acompañando al cuerpo del
difunto durante la cremación.
¿Que es un Mandala?
Mandala es una palabra proveniente del sánscrito que define cualquier círculo u objeto con
forma discoide, como el Sol o la Luna.
En el discurso religioso de la India, el término mandala se refiere a un área espiritual o
sagrada, a un círculo, a un diagrama concéntrico o a un grupo de objetos —formas divinas y
humanas, terrenales o cósmicas, ideas y símbolos— organizados en un patrón reunido
alrededor de un punto central


¿Con que se construye un mandala?
Los mandalas pueden presentarse en una variedad de materiales a través de diversas
técnicas artísticas.
Pueden elaborarse con piedras semipreciosas trituradas, pétalos de flores, arroz, piedra
pulverizada (mármol, etcétera), papel, textil, hilo, mantequilla y arena pintada. La tradición
establece las formas, tamaños y colores de este arte.
Los más conocidos por el mundo occidental son los mandalas coloridas del Tibet y los
mandalas de arena, elaboradas por monjes tibetanos. La construcción de un mandala de
este tipo lleva varios días y una vez terminada se destruye, para demostrar la
impermanencia de la vida.
Como el budismo viajó de la India a otras partes de Asia, la tradición de mandalas también
llegó a Asia central, China, Corea, Japón y el sudeste asiático, hasta Indonesia. Pero el arte
de los mandalas floreció especialmente en la rica atmósfera espiritual del Tibet. De ahí que
la mayor cantidad y variedad de mandalas los encontremos en la tradición religiosa
tibetana.
